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4 tipos de PIF Felino: PIF húmedo, PIF seco, PIF ocular y PIF neurológico

La peritonitis infecciosa felina (PIF) es una enfermedad frecuente y mortal para los gatos. No sólo eso, sino que además tiene más de una variante y puede afectar a un gato de diferentes maneras. En este artículo hablaremos de los distintos tipos de PIF felino que pueden manifestarse.

Tipos de PIF Felina

La PIF puede manifestarse de tres formas diferentes: una forma húmeda, efusiva y exudativa; una forma seca, granulomatosa, parenquimatosa y no efusiva; y una forma mixta. Una peritonitis fibrinosa, una pleuritis o una pericarditis con derrames en el abdomen, el tórax y/o el pericardio, respectivamente, son características del primer tipo. El SNC y otros órganos, incluidos los ojos, presentan alteraciones granulomatosas en la segunda variante, que carece de derrames evidentes. Dado que cada gato con PIF presenta derrames en grados variables junto con más o menos alteraciones granulomatosas de los órganos, se ha establecido que diferenciar entre estos tipos no es útil (y sólo beneficioso para el método de diagnóstico). Las formas también pueden transformarse unas en otras. Así pues, la PIF puede ser simplemente más o menos productiva o exudativa en un gato concreto en un momento específico.

Diferencias entre PIF seco y húmedo

PIF “seco” no evasivo

En algunos felinos hay poca o ninguna acumulación de líquido en la PIF “seca” o no efusiva. En la forma seca, los ojos, el cerebro, el hígado, el intestino u otros órganos corporales suelen inflamarse gravemente, lo que puede causar diversos síntomas clínicos. Para muchos gatos con PIF no evasiva, los problemas oculares son el único síntoma clínico.

Cuando una enfermedad se instala, la mayoría de los afectados se deterioran rápidamente, pero algunos gatos pueden funcionar con normalidad durante unas semanas. Lamentablemente, casi todos los casos de la enfermedad acaban en muerte.

Sólo una pequeña parte de los gatos expuestos al coronavirus felino, incluso los que tienen el potencial de causar PIF, son capaces de montar una defensa contra él, lo que conduce a la enfermedad clínica en la mayoría de los gatos infectados. Sin embargo, como ya se ha dicho, los que enferman fallecen casi siempre.

PIF efusivo “húmedo

La acumulación de líquido en el pecho o el vientre, que puede dificultar la respiración, es el síntoma clínico definitorio de la PIF efusiva. La falta de apetito, la fiebre, la pérdida de peso, la ictericia y la diarrea son otros síntomas.

DIAGNÓSTICO DE LA FIP HÚMEDA Y SECA

Diagnóstico de la PIF efusiva

El tipo efusivo de la enfermedad es ahora más fácil de diagnosticar que antes. La PIF efusiva puede diagnosticarse si se encuentra ARN viral en una muestra del derrame (líquido drenado del cuerpo), por ejemplo, mediante una reacción en cadena de la polimerasa con transcripción inversa (RT-PCR). Sin embargo, para ello es necesario enviar una muestra a un laboratorio veterinario externo. Varios diagnósticos disponibles en el hospital veterinario pueden descartar rápidamente un diagnóstico de PIF exuberante, entre ellos:

  1. Compruebe el contenido total de proteínas del derrame; si es inferior a 35 g/l, la PIF es increíblemente improbable.
  2. Determinar la relación albúmina/ globulina en el derrame; si es superior a 0,8, se descarta la PIF; si es inferior a 0,4, la PIF es una afección potencialmente diagnosticable pero incierta.
  3. Inspeccionar las células del derrame; si la mayoría de ellas son linfocitos (un tipo de glóbulo blanco), la PIF queda descartada como diagnóstico.

Diagnóstico de la PIF no evasiva

Dado que las indicaciones clínicas de la PIF no efusiva tienden a ser más ambiguas y variables que las de la PIF efusiva, la lista de diagnósticos diferenciales es sustancialmente más larga. Cuando se cumplen las siguientes condiciones, debe tomarse en consideración el diagnóstico no efusivo de PIF.:

  1. Antecedentes: El gato es joven (menos de 2 años) y de raza pura; los gatitos de raza representan casi el 70% de los casos de PIF.
  2. Acontecimientos anteriores: el gato estaba estresado debido a una esterilización o vacunación reciente
  3. Pasado: El gato puede haber tenido la posibilidad de contraer el FCoV debido a factores como haber procedido de un criadero o de un refugio o haber sido presentado recientemente a un gatito o gato de raza pura.
  4. Los indicadores clínicos incluyen signos intraoculares, anorexia, comer menos de lo habitual, no engordar, no ganar peso, volverse anoréxico e ictericia.
  5. Hipergammaglobulinemia; bilirrubina elevada sin enzimas hepáticas elevadas.
  6. Linfopenia con anemia no regenerativa, típicamente moderada.
  7. Serología: Debido a la alta incidencia de FCoV en criaderos y gateras de rescate, este parámetro debe utilizarse con precaución. El gato presenta un título elevado de anticuerpos contra el FCoV.

Si el gato es seronegativo, puede descartarse el diagnóstico de PIF no etiológico si la prueba de anticuerpos tiene una gran sensibilidad. La prueba FCoV Immunocomb (Biogal), la prueba inmunocromatográfica rápida (RIM) Speed F-Corona (Virbac) y la prueba RIM más rápida de peritonitis infecciosa felina (MegaCor Diagnostic) demostraron tener una sensibilidad del 100% en un estudio que examinó múltiples pruebas internas de anticuerpos frente al FCoV disponibles en el mercado.

Con dos tipos principales diferentes de PIF, los propietarios de gatos deberían estar más informados sobre este tema, para saber cómo tratar mejor a sus gatos en el peor de los casos. Si no se informan adecuadamente sobre los distintos tipos de PIF, pueden consultar a su veterinario para encontrar una forma adecuada de tratar la PIF de su gato.

PIF ocular

Este tipo de PIF puede causar complicaciones graves en los gatos, ya que también penetra a través de la barrera sangre-ojo.

 

Sangre barrera ocular

La barrera hematoencefálica de los gatos es una importante barrera protectora contra la propagación de la PIF. Esta barrera está formada por células que recubren la cámara anterior del ojo, y estas células actúan para impedir que los agentes patógenos entren y causen inflamación en esta zona sensible.

Aunque esto dificulta el acceso de un virus como el FCoV a las estructuras oculares, pueden producirse lesiones debido a la ruptura de las barreras cuando se produce una inflamación crónica.

También se ha demostrado que los inhibidores de la proteasa como el GC376 no son eficaces para atravesar la barrera sangre-ojo, lo que los hace menos útiles en el tratamiento de los casos en que las estructuras oculares pueden estar afectadas por la PIF.

Para que los macrófagos cargados de partículas víricas penetren en las estructuras oculares, primero tienen que atravesar esta capa; si no atraviesan con éxito cada una de las capas sucesivas, no puede producirse la transmisión de la enfermedad.

 

Cómo la PIF seca se convierte en PIF ocular

La PIF seca es la forma más mortal de la enfermedad y puede evolucionar a PIF ocular en aproximadamente un tercio de los gatos que la padecen. En la PIF ocular, o uveítis, se desarrollan lesiones oculares como consecuencia del debilitamiento de la barrera sangre-ojo debido al virus. Esto provoca un aumento de los niveles de glucosa que causa hinchazón e inflamación en los ojos.

 

PIF neurológico

La PIF seca también puede convertirse en la forma más peligrosa de PIF, la PIF neurológica.

 

La barrera hematoencefálica

La barrera hematoencefálica (BHE) es una importante capa protectora formada por células especiales que recubren las paredes de los diminutos vasos que hay en el cerebro y lo rodean. Esta barrera extremadamente hermética desempeña un papel esencial en la protección de nuestro sistema nervioso central frente a daños, bloqueando los materiales potencialmente tóxicos que circulan por el torrente sanguíneo, incluidas las toxinas sistémicas.

Por tanto, no es de extrañar que cuando esta barrera se ve comprometida debido a diversas afecciones o agentes infecciosos, se produzcan alteraciones neurológicas como las que pueden ocurrir a consecuencia de la PIF.

La FIPV, que provoca una intensa reacción inflamatoria alrededor de los vasos de diversos tejidos, incluido el cerebro, es una causa común responsable del 45-50% de todos los casos relacionados con enfermedades neurológicas inducidas por infección en gatos.

En otras palabras, la pérdida de este importante escudo puede aumentar enormemente el riesgo de que desarrollen complicaciones neurológicas derivadas de la infección por FIPV y tendría graves implicaciones en las intervenciones terapéuticas.

 

Cómo evoluciona la PIF seca a PIF neurológica

En algunos casos, la PIF seca puede evolucionar a la fase siguiente de PIF neurológica. La densidad y proliferación de los leucocitos y monocitos circulantes aumentan a medida que avanza la PIF seca. Estas células penetran de forma persistente en el líquido cefalorraquídeo hasta que se genera un estado inflamatorio que provoca daños neurológicos.

La PIF neurológica afecta principalmente al sistema nervioso del gato, con síntomas más comunes como temblores, dificultad para caminar (ataxia), confusión mental y comportamiento agresivo.

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