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Síntomas de la PIF: Signos de gatos infectados

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Síntomas de la PIF

El coronavirus felino (FCoV) puede causar una enfermedad potencialmente mortal, la peritonitis infecciosa felina (PIF). Los gatos que contraen la versión mutada de este virus pueden desarrollar graves síntomas asociados, por lo que es muy importante detectar y diagnosticar precozmente la PIF.

En este artículo trataremos los distintos signos y síntomas de la PIF en gatos, así como las técnicas de diagnóstico. Si sabe qué buscar si su gato está enfermo, estará mejor preparado para buscar consejo médico rápidamente y, potencialmente, salvar la vida de su querida mascota.

Importancia de la detección precoz de la PIF

La detección precoz de la PIF es vital para iniciar el tratamiento adecuado y evitar complicaciones posteriores.

Descartar otras enfermedades

A la hora de diagnosticar la peritonitis infecciosa felina (PIF), descartar otras enfermedades es una parte esencial del proceso. Es posible que un gato experimente síntomas similares a los de la PIF, pero que esté sufriendo algo totalmente distinto.

Por lo tanto, diferenciar entre la PIF y estas otras afecciones puede ser crucial para ofrecer opciones de tratamiento adecuadas, eficaces y seguras. No descartar una serie de enfermedades felinas comunes, como la conjuntivitis o las infecciones del tracto urinario, podría significar un diagnóstico erróneo y un plan de tratamiento incorrecto, lo que podría acarrear graves consecuencias para la salud de su mascota.

El diagnóstico de la PIF es complejo; el veterinario debe realizar varias pruebas antes de confirmar sus sospechas, como análisis de anticuerpos y análisis de sangre, que ayudan a descartar cualquier afección o enfermedad subyacente.

Inicio precoz del tratamiento

Es muy importante iniciar el tratamiento de la PIF lo antes posible. Dado que esta enfermedad puede progresar rápidamente y llegar a ser mortal sin tratamiento, la detección precoz y una intervención médica rápida son fundamentales para mejorar los resultados.

Los gatos con PIF suelen mostrar síntomas inespecíficos como letargo, fiebre, anorexia o pérdida de peso, lo que a veces puede dificultar el diagnóstico de la enfermedad. Además, actualmente no existen terapias eficaces para tratar la peritonitis infecciosa felina (PIF).

Una intervención a tiempo también ayuda a prevenir la disminución de la calidad de vida debida al fallo orgánico asociado a las fases avanzadas de la PIF.

Primeros signos de PIF

Los gatos pueden presentar síntomas iniciales inespecíficos, como cambios de comportamiento, pérdida de peso y de apetito, así como fiebre fluctuante.

Síntomas inespecíficos

La PIF presenta una amplia gama de síntomas inespecíficos que pueden confundirse fácilmente con otras enfermedades. Estos signos iniciales suelen ser vagos e incluyen apatía, letargo, disminución del apetito, pérdida de peso y fiebre fluctuante.

En algunos casos, los gatos muestran cambios de comportamiento que acompañan a estos síntomas físicos.

Es esencial prestar atención a los pequeños cambios en el régimen de salud de su gato, como el aumento o la disminución de los niveles de energía, ya que puede ser el primer signo de PIF. A pesar de ser tan común en los gatos, su causa sutil hace que sea difícil de detectar en las fases iniciales, a menos que se atienda atentamente a signos adicionales como la anorexia o la pica -un trastorno en el que comen cosas que no deberían-, que se observan con frecuencia durante la infección por PIF.

Las fiebres fluctuantes también podrían significar que algo va mal con su gato, así que preste atención a cualquier cambio importante de temperatura cuando lo controle periódicamente a lo largo del día, como una fiebre documentada que dure más de 24 horas a pesar de los tratamientos administrados por un veterinario con medicación prescrita como antibióticos al principio.

Cambios de comportamiento

En los gatos infectados por PIF, los propietarios pueden notar primero síntomas menos evidentes, como disminución de la actividad, apatía y falta de apetito. Su gato puede volverse mucho menos interactivo que antes y preferir quedarse en lugares solitarios o dormir todo el día.

También pueden empezar a evitar las interacciones con otras mascotas o humanos. La pica es otro cambio de comportamiento asociado al virus: cuando tu mascota empieza a comer cosas que no son comida puede ser señal de que tiene PIF.

Además de la anorexia (pérdida total del apetito), puede observar que su gato se esfuerza por alimentarse por sí mismo o que muestra desinterés por la comida cuando se la ofrecen; ambos pueden ser indicadores de que algo no va bien.

Pérdida de peso y de apetito

La pérdida de peso y de apetito son dos de los primeros signos de la PIF. Cuando los gatos se infectan por primera vez, pueden no mostrar síntomas hasta semanas o meses después. Sin embargo, una pérdida de peso lenta y una disminución del apetito pueden ser indicios de que algo va mal.

La pérdida de peso en los gatos suele ser sutil, pero no debe pasar desapercibida a sus propietarios: una disminución repentina del 15-20% del peso en sólo unos días podría significar la presencia de PIF. Del mismo modo, una disminución del apetito incluso cuando se le presentan alimentos favorables podría indicar el inicio de una enfermedad.

Este tipo de complejo sintomático puede apuntar a un fallo orgánico causado por la PIF u otras afecciones graves como la enfermedad renal crónica, que si no se trata puede progresar rápidamente y poner en peligro la vida de los gatos si no se detecta a tiempo.

Muchos propietarios de gatos han declarado haber observado cambios drásticos en los niveles de energía y actividad asociados a estos síntomas, lo que subraya aún más su importancia en las decisiones de diagnóstico y tratamiento que toman tanto los veterinarios como los propietarios de mascotas.

Fiebre fluctuante

La fiebre fluctuante en los gatos suele definirse como episodios alternantes de temperaturas altas y bajas. Es uno de los primeros signos clínicos asociados a la peritonitis infecciosa felina (PIF).

Este tipo de fiebre puede variar diariamente, oscilando entre una temperatura corporal normal y temperaturas peligrosamente altas. Como esto puede ocurrir de repente, es importante que los propietarios de gatos controlen regularmente la temperatura de su mascota, ya que cualquier cambio repentino podría ser un signo de PIF u otro problema de salud grave.

Es fácil confundir una fiebre fluctuante con las fiebres altas persistentes que pueden tener los gatos cuando están enfermos, pero ambas son enfermedades muy diferentes que requieren formas de tratamiento distintas.

Signos avanzados de PIF

Los síntomas pueden evolucionar a efectos más graves, como insuficiencia orgánica y acumulación de líquido. Siga leyendo para saber más.

Insuficiencia orgánica

El fallo orgánico es una de las consecuencias más graves asociadas a la peritonitis infecciosa felina (PIF). La PIF es una enfermedad inflamatoria que puede afectar a varios órganos, como los riñones, el hígado y muchos otros.

Cuando alcanza su fase más avanzada, puede provocar disfunción o insuficiencia orgánica. Este daño orgánico puede causar una amplia variedad de síntomas que varían en función de los lugares específicos afectados en el cuerpo.

Los síntomas más frecuentes son fiebre, pérdida de peso, vómitos o diarrea, letargo y falta de apetito.

Dado que los órganos trabajan conjuntamente para crear un sistema funcional dentro de nuestro cuerpo, cualquier infección o trastorno que afecte a estos órganos puede poner en peligro la vida del animal si no es tratado y controlado adecuadamente por profesionales veterinarios.

Si no se trata durante demasiado tiempo, supone una carga inmensa para la salud física general del animal afectado, hasta que acaba convirtiéndose en una enfermedad catastrófica o provoca la muerte si no se detecta a tiempo y se trata como es debido.

Por lo tanto, el diagnóstico precoz es esencial para el éxito potencial de los planes de tratamiento. La detección precoz puede incluir la comprensión de síntomas inespecíficos como cambios de comportamiento , fiebres fluctuantes , familiarizarse con los signos comunes de la PIF ayudar a los profesionales veterinarios más pronto que tarde diagnosticar esta enfermedad antes de que se produzcan daños permanentes en los órganos .

Fiebre alta persistente

es un signo clínico común asociado a las fases avanzadas de la peritonitis infecciosa felina (PIF). Esta fiebre puede alcanzar temperaturas de entre 102 °F y 105 °F y durar semanas o meses.

Es importante realizar un diagnóstico precoz, ya que ayuda a descartar otras enfermedades y a iniciar el tratamiento. La fiebre está causada por la inflamación resultante de una infección generalizada, que puede ir acompañada de signos como letargo, hinchazón abdominal, pérdida de apetito, pérdida de peso e ictericia.

Si la fiebre persiste a pesar de la terapia antibiótica o la medicación antiinflamatoria, podría ser indicativo de PIF. La temperatura alta suele normalizarse una vez que se inicia el tratamiento adecuado, pero si se evidencia por un recuento elevado de glóbulos blancos en las pruebas de laboratorio, entonces necesita atención inmediata de un veterinario, ya que esta condición puede convertirse rápidamente en una amenaza para la vida de los gatos si no se trata.

Acumulación de líquidos

La acumulación de líquido es un signo clave de la PIF en gatos y puede producirse en varias zonas del cuerpo. En el tórax, el líquido se acumula alrededor del corazón y los pulmones, lo que limita los movimientos y dificulta la respiración.

Además, los ganglios linfáticos pueden inflamarse debido a la obstrucción causada por una formación excesiva de células fluidas ricas en proteínas denominadas derrames pleurales. El líquido también puede acumularse en otros órganos, como el abdomen o el escroto, provocando que estas zonas se hinchen y resulten dolorosas para su gato.

Además, los ojos de su gato pueden mostrar signos de esta acumulación en su interior, como cambios en la coloración u opacidad, engrosamiento de la córnea (edema corneal), hipopión (una espuma blanca en la parte posterior del ojo) o desprendimiento de retina debido al aumento de la presión intraocular causado por la infección por PIF.

Junto con identificadores visuales como vientre abultado o sensible asociado a hinchazón abdominal; también hay que estar atento a síntomas más generales como fiebre persistente que puede alcanzar los 40° C, letargo que no mejora al descansar y poco apetito que lleva a la pérdida de peso en gatos infectados por el virus de la PIF.

Problemas oculares

Los problemas oculares son un indicador común de la peritonitis infecciosa felina (PIF). En gatos con PIF pueden producirse lesiones oculares caracterizadas por uveítis anterior piogranulomatosa. Los síntomas pueden incluir inflamación del globo ocular, estrabismo, hinchazón del tercer párpado y agrandamiento de los ojos que puede afectar a la visión o incluso provocar ceguera si no se trata.

Los animales que experimentan este tipo de manifestación ocular pueden manifestar un aumento de la producción de lágrimas, así como sangrado del ojo debido a la ulceración causada por la infección.

Además, los síntomas neurológicos relacionados con la PIF pueden afectar al sistema nervioso, incluidos problemas de visión y oculares como pupilas contraídas que no responden adecuadamente a los cambios de luz.

Los déficits de los nervios craneales, como la inclinación de la cabeza, la parálisis facial que lleva a entrecerrar los ojos o a tener los párpados caídos, el desequilibrio al caminar, también se observan con frecuencia en gatos que sufren síntomas neurológicos debidos a la PIF.

Por último, en algunos casos de PIF efusiva de forma húmeda se ha observado una elevación de la presión intraocular acompañada de un engrosamiento de la córnea, lo que conduce a una posible pérdida de visión con el tiempo si no se trata adecuadamente o con la suficiente prontitud.

Signos clínicos de PIF seca no efusiva

Los síntomas típicos de esta forma de PIF incluyen letargo, fiebre, anorexia, pérdida de peso e ictericia.

Letargo

El letargo suele ser uno de los signos clínicos asociados a la peritonitis infecciosa felina. Puede aparecer en gatos de forma no efusiva, efusiva u ocular y puede ser un signo de que está ocurriendo algo más grave.

Muchos gatos presentan este síntoma de apatía antes de que aparezcan otros síntomas, lo que indica por qué es importante observar el letargo lo antes posible, antes de que se desarrollen otras fases avanzadas.

Los primeros signos y síntomas de la peritonitis infecciosa felina suelen ser generalizados, aunque fáciles de reconocer. Un síntoma particular que se presenta en la mayoría de los casos sería el cansancio excesivo o la apatía, que puede implicar permanecer inmóvil durante largos periodos o un comportamiento prolongado de sueño fuera de los hábitos habituales.

Esta falta de energía en las actividades del gato puede conducir finalmente a la pérdida de peso a pesar de tener un mayor apetito debido a su estado debilitado – esto limitará aún más sus niveles de actividad que conduce a una mayor fatiga con el tiempo.

Debido a estos efectos más amplios sobre el organismo, la detección precoz es esencial a la hora de diagnosticar la PIF: para descartar cualquier otra enfermedad y proporcionar el tratamiento adecuado cuanto antes, lo que mejora considerablemente las posibilidades de pronóstico.

Otro indicador común de PIF son los cambios de comportamiento: Pasa de ser sociable con la gente a convertirse en antisocial evitando a la gente por completo (incluso si antes han sido amistosos).

Fiebre

La fiebre es un signo clínico común asociado a la PIF, sin embargo no es específico y puede estar presente en gatos que padecen diversas enfermedades. Es importante recordar que la fiebre puede ser el único signo clínico que presenten los gatos con PIF seca no evanescente, por lo que es un síntoma importante que los veterinarios deben tener en cuenta al evaluar a los gatos para detectar esta enfermedad.

Una vez que el gato desarrolla la fiebre causada por la PIF, la enfermedad progresa rápidamente y casi siempre es mortal. El diagnóstico de la PIF también puede ser difícil debido a la vaguedad de sus síntomas, ya que muchas otras enfermedades tienen manifestaciones similares, como las infecciones respiratorias y los trastornos inflamatorios.

Por lo tanto, es esencial que la fiebre persistente o fluctuante unida a uno o más de los signos físicos clásicos de la PIF, como la pérdida de peso, la decoloración ocular o las anomalías neurológicas, inciten a investigar una posible infección por peritonitis infecciosa felina para iniciar el tratamiento oportuno y, en su caso, los cuidados de apoyo.

Anorexia

La anorexia se reconoce comúnmente como uno de los signos inespecíficos y no localizadores de la PIF observados en gatos. La anorexia se refiere a la falta o pérdida de apetito, que puede deberse a una disminución del deseo de comer como consecuencia de un dolor, una enfermedad o una lesión.

Los gatos con PIF sufren inapetencia y desarrollan anemia debido a las deficiencias de nutrientes resultantes, que afectan a su salud general y dificultan su funcionamiento normal. Síntomas como la apatía, el letargo, la pérdida de peso y la fiebre suelen ir acompañados de anorexia en gatos que padecen virus potencialmente mortales como la PIF.

Es importante que los propietarios de gatos reconozcan estos síntomas a tiempo para que puedan buscar asistencia veterinaria antes de que sea demasiado tarde. Los veterinarios utilizan la exploración física junto con análisis de sangre y pruebas de anticuerpos para diagnosticar con precisión la PIF.

Pérdida de peso

La pérdida de peso es un signo clínico frecuente de la PIF, especialmente en los casos de PIF seca. Los síntomas asociados a la pérdida de peso pueden variar en función de la gravedad de la enfermedad. Los primeros signos pueden consistir en una disminución de la ingesta de alimentos y un ritmo de crecimiento más lento de lo normal, mientras que las fases más avanzadas pueden incluir una disminución significativa de la masa corporal en poco tiempo, así como una reducción de los niveles de energía y desgaste muscular.

Los gatos que padecen PIF seca pueden mostrar síntomas adicionales junto con la pérdida de peso, como cambios de comportamiento, fiebre fluctuante y anorexia.

La presencia de una pérdida de peso inexplicable o rápida no debe ignorarse cuando se trata de gatos que presentan signos compatibles con la peritonitis infecciosa felina (PIF). Si su gato parece más delgado de lo habitual sin explicación o parece estar perdiendo una cantidad excesiva de pelo sin motivo aparente, es importante que busque ayuda veterinaria profesional de inmediato.

Ictericia

La ictericia es un signo observado en gatos con PIF, normalmente junto con otros signos de insuficiencia hepática o hepatomegalia (hígado agrandado) como letargia y pérdida de peso. En el examen físico, la piel del gato puede ser de color amarillento, especialmente visible en el vientre y los ojos.

En algunos casos, la ictericia puede cubrir todo el cuerpo del gato. La ictericia es el resultado de un aumento de los niveles de bilirrubina -moléculas pigmentadas liberadas a la circulación por los glóbulos rojos que se han descompuesto- que provoca su posterior acumulación.

Indica una alteración en algún punto del árbol biliar, que incluye la vesícula biliar y las estructuras conectadas entre el hígado y el intestino delgado necesarias para la digestión. La detección de este signo clínico es fundamental para el diagnóstico, ya que la PIF no tiene pruebas de laboratorio definitivas; la ictericia suele ayudar a los veterinarios a identificar problemas subyacentes, como enfermedades relacionadas con el hígado, como la peritonitis infecciosa felina, o cambios neoplásicos asociados a colangitis crónica o tumores malignos que afectan a estos órganos.

En los gatos sospechosos de PIF, es necesario evaluar sus recuentos de bilirrubina total durante las pruebas de laboratorio junto con el recuento completo de células sanguíneas, mientras que las pruebas especializadas como los perfiles bioquímicos también son esenciales para un diagnóstico concluyente antes de iniciar el plan de tratamiento.

Signos clínicos de la PIF efusiva húmeda

La hinchazón torácica, abdominal y escrotal son algunos de los signos asociados a la PIF húmeda efusiva.

Hinchazón torácica

La hinchazón torácica es un signo clínico asociado a la PIF húmeda efusiva, en la que se produce una acumulación de líquido en el tórax. Esto puede provocar dificultad para respirar y afectar al funcionamiento normal de órganos como el ritmo cardíaco, la regulación de la temperatura y el intercambio gaseoso.

La inflamación torácica indica fases avanzadas de la PIF y suele presentarse mediante un aumento de la frecuencia respiratoria o ruidos de gorgoteo cuando el gato respira. Si la hinchazón torácica se mantiene durante largos periodos de tiempo, puede aumentar la presión sobre los órganos internos y provocar su desnutrición debido a la disminución del flujo sanguíneo y del suministro de oxígeno.

Además, si no se trata, la inflamación torácica persistente puede causar daños permanentes en órganos vitales y, en última instancia, provocar la muerte si no se controla durante un periodo prolongado.

Hinchazón abdominal

La hinchazón abdominal es un signo clínico asociado a la forma efusiva de la peritonitis infecciosa felina (PIF). Esta forma de PIF se caracteriza por la aparición de líquido en el tórax o el abdomen, también conocido como derrame abdominal.

El sistema gastrointestinal y sus órganos se ven rodeados por este líquido extra anormal. La radiografía, la ecografía y la abdominocentesis son procedimientos diagnósticos utilizados para determinar si se ha producido un derrame abdominal en gatos con sospecha de PIF.

Además, el análisis de fluidos puede proporcionar resultados muy indicativos para diagnosticar con precisión el derrame abdominal causado por la PIF.

En algunos casos de PIF, pueden producirse daños en los vasos sanguíneos que provocan una inflamación que conduce a un aumento de los niveles de fluidos que se filtran en cavidades como el pecho o el vientre, lo que provoca el signo más comúnmente observado: la hinchazón abdominal.

Hinchazón escrotal

La inflamación escrotal es un síntoma común de la PIF húmeda efusiva, un tipo de peritonitis infecciosa felina (PIF) que se caracteriza por el desarrollo de derrames en la cavidad corporal. Los propietarios de gatos pueden identificar la inflamación escrotal cuando se produce un cambio inexplicable en el tamaño del escroto, sobre todo si se produce rápidamente o viene acompañada de otros signos como letargo y fiebre.

Esta forma de PIF afecta más comúnmente a gatos jóvenes y tiene un inicio rápido con síntomas como acumulación de líquido abdominal, agrandamiento torácico, pérdida de peso, ictericia y fiebre alta persistente.

Dado que la inflamación escrotal es uno de los principales síntomas clínicos que los veterinarios utilizan para identificar esta afección en una fase temprana -por lo general, antes de que aparezcan otros signos-, es importante que los propietarios de mascotas sean conscientes de ellos para poder buscar ayuda inmediatamente para su gato en caso de que se produzca algún cambio.

Signos clínicos de la PIF ocular

Esté atento a los signos de PIF, como decoloración del iris, pérdida de visión, engrosamiento de la córnea e hipopión.

Decoloración del iris

La decoloración del iris es un signo clínico indicativo de la forma ocular de la PIF. Suele manifestarse como un cambio en el color del iris, opacidad ocular anormal o aspecto floculento (manchas blancas) dentro de la zona de la pupila debido a la inflamación por una infección causada por el virus que provoca la PIF.

El engrosamiento de la córnea y la hipopionía también pueden acompañar a este signo que, por lo general, si no se trata, puede conducir a la pérdida permanente de la visión con el tiempo. La detección y el diagnóstico precoces de esta afección son importantes para iniciar rápidamente un tratamiento con agentes antiprotozoarios como el cloranfenicol y el tianfenicol, con el fin de reducir los riesgos asociados.

Debe tenerse en cuenta que, si bien la decoloración del iris puede indicar la presencia de PIF cuando aparece sola o asociada a una uveítis anterior piogranulomatosa, también se conocen casos raros de otras infecciones fúngicas en los que se presentan signos oculares similares a los de la PIF; por lo tanto, un veterinario debe realizar siempre pruebas de diagnóstico adecuadas, como análisis de sangre y pruebas de anticuerpos, antes de establecer un diagnóstico concluyente de cualquier enfermedad potencialmente peligrosa relacionada con los ojos o la capacidad visual.

Pérdida de visión

La pérdida de visión es uno de los signos más evidentes de que su gato puede tener PIF ocular. Es un síntoma avanzado y puede indicar que una forma más grave del virus ya ha estado activa en tu mascota.

Otros síntomas comunes relacionados con las manifestaciones oculares asociadas a la PIF son la decoloración del iris, el engrosamiento de la córnea, la presencia de hipopión (una bolsa llena de pus en la parte posterior de la parte anterior) o incluso el desprendimiento de retina debido a la inflamación dentro de la estructura ocular.

La uveítis anterior piogranulomatosa (inflamación) es una de estas manifestaciones que presenta signos como el signo de la linterna (dispersión amarillenta cuando los ojos se exponen a un haz de luz focalizado como el de una linterna).

Este síndrome está relacionado con una reducción significativa de la visión junto con estructuras quísticas de flujo de entrada/salida insuficiente y lesiones en el iris que causan destrucción también en el interior de la cavidad orbitaria si no se trata a lo largo del tiempo.

Engrosamiento de la córnea

El engrosamiento de la córnea es un signo clínico importante asociado a la PIF. Esta afección se produce cuando la parte externa del ojo, conocida como córnea, se vuelve más gruesa de lo normal debido a una inflamación.

En los gatos, puede estar causada por un virus o una bacteria y pueden pasar semanas antes de que sus efectos sean perceptibles. Por lo general, lo que hace que este síntoma sea más fácil de identificar es si se presentan al mismo tiempo otros signos como nubosidad en la visión o dolor.

Un gato que experimente un engrosamiento corneal puede mostrar dificultades para ver con claridad y, posiblemente, experimentar alguna molestia o dolor debido a la disminución de la calidad de su visión. Si no se trata, esta afección puede acarrear otras complicaciones, como daños permanentes en ambos ojos por la presión irregular que ejercen el uno sobre el otro.

Hypopyon

Hipopión es un término médico utilizado para describir una acumulación de glóbulos blancos en la base de la córnea, que suele aparecer cuando una inflamación o infección afecta al ojo. Se asocia con mayor frecuencia a la uveítis, una inflamación del interior del ojo que se produce como consecuencia de la PIF en los gatos.

La uveítis puede hacer que las pupilas del gato se agranden y engrosen; por lo tanto, si sólo se observan estos signos puede ser difícil diagnosticar la PIF, pero el hipopion ofrece una visión sólida para saber si el diagnóstico puede ser exacto o no.

El hipopión está causado por la entrada de leucocitos (glóbulos blancos) a través del iris y su acumulación en la cámara interior del ojo. Esto, a su vez, conduce a observaciones directas a partir del examen físico, como la nubosidad visible en una o más partes de su globo ocular o los cambios pupilares durante las pruebas de exposición a la luz realizadas por los veterinarios.

Desprendimiento de retina

es una afección que se produce cuando la retina se desprende del tejido de sostén subyacente y del riego sanguíneo. Puede deberse a diversas afecciones médicas, como hipertensión, hiperactividad de la glándula tiroides o enfermedad renal.

En los gatos con Peritonitis Infecciosa Felina (PIF), pueden producirse cambios granulomatosos además de hemorragia y desprendimiento de retina.

Signos clínicos de la PIF neurológica

Esté atento a signos como desequilibrio, inclinación de la cabeza, convulsiones y cambios de comportamiento. Siga leyendo para conocer el diagnóstico de la PIF.

Desequilibrio

El desequilibrio es un síntoma común de la peritonitis infecciosa felina (PIF) y suele ser el primer indicio de que algo va mal. En los gatos con PIF, el desequilibrio puede manifestarse como dificultad para caminar o pérdida de coordinación, dependiendo de la gravedad de la enfermedad.

Al pasar de la posición tumbada a la de pie, algunos gatos pueden balancearse hacia delante y hacia atrás debido a la incapacidad de recuperar rápidamente el equilibrio. La causa de este síntoma concreto puede variar en función del tipo de PIF que haya desarrollado su gato; podría deberse a daños neurológicos o a la acumulación de líquido en el abdomen o la cavidad torácica.

El desequilibrio en los gatos no debe tomarse a la ligera y debe plantearse a su veterinario, ya que un diagnóstico precoz mejora significativamente el pronóstico a la hora de tratar esta afección. Su veterinario empezará por realizar exámenes físicos, como el examen de la función motora y los reflejos, para evaluar si la marcha del gato parece coordinada.

Inclinación de la cabeza

La inclinación de la cabeza es un signo clínico importante de la PIF neurológica, ya que suele ser indicativo de un síndrome vestibular. El síndrome vestibular se produce cuando la parte del cerebro responsable del equilibrio no funciona correctamente, provocando desequilibrios y dificultades de coordinación.

En los gatos, esto se manifiesta como una inclinación pronunciada de la cabeza hacia un lado u otro. Esto puede ir acompañado de ojos que no parecen moverse juntos con normalidad -uno puede ir y venir rápidamente mientras el otro permanece quieto-, así como de movimientos de balanceo causados por la gravedad que dificultan que el gato se mantenga erguido.

Convulsiones

Las convulsiones pueden ser un signo clínico de peritonitis infecciosa felina (PIF) cuando existe afectación neurológica. La forma neurológica de la PIF se manifiesta en los gatos como ataxia, nistagmo e incluso convulsiones.

Algunos signos reveladores de que su gato puede estar sufriendo un ataque debido a la PIF son la eliminación inapropiada, comportamientos similares a la demencia como dar vueltas en círculos o agresividad, disminución de la coordinación y el equilibrio, y vocalizaciones extrañas o pérdida de consciencia.

Cada vez que su gato experimente una convulsión, debe llevarlo rápidamente al veterinario para que lo evalúe y diagnostique.

La actividad convulsiva puede causar rápidamente daños permanentes si no se trata, por lo que reconocer los indicios a tiempo es esencial para mantener la mejor salud posible de un animal infectado.

Cambio de comportamiento

Los cambios de comportamiento pueden ser un indicador precoz de una peritonitis infecciosa felina (PIF). Ciertos comportamientos pueden indicar formas neurológicas de PIF, como ataxia, nistagmo, convulsiones, incoordinación y temblores de intención.

Otros signos no neurológicos de la PIF son la pérdida de peso, la debilidad o el letargo. Un síntoma común que preocupa a los propietarios son los cambios repentinos en el patrón de comportamiento de su gato. Los gatos pueden esconderse con más frecuencia de lo habitual o mostrarse agresivos cuando normalmente no lo harían; esto podría indicar algún tipo de enfermedad subyacente.

Diagnóstico de la PIF

Los veterinarios pueden empezar realizando un examen físico y pruebas diagnósticas como análisis de sangre o pruebas de anticuerpos.

Examen físico y resultados de las pruebas de imagen realizadas por un veterinario

Un examen físico realizado por un veterinario es un componente esencial en el diagnóstico de la PIF. Mediante un examen físico, los veterinarios tienen la oportunidad de evaluar el aspecto externo y el estado de salud interno de un animal.

Al observar cualquier irregularidad visible en la inspección física, como hinchazón escrotal o agrandamiento torácico que indique la presencia de órganos llenos de líquido, los veterinarios pueden detectar cualquier signo potencial de PIF.

La forma efusiva de la PIF puede identificarse a través de estos exámenes clínicos; si hay indicios de que se han acumulado fluidos dentro de ciertos órganos (tórax, abdomen y escroto), esto podría sugerir un derrame en el lado afectado por la PIF, lo que puede ayudar a confirmar la sospecha de diagnóstico.

La circuncisión física realizada por veterinarios experimentados también contribuye a confirmar si los signos respiratorios están relacionados con la neumonía/irritación bronquial en lugar de ser inducidos por la propia PIF, otro proceso relevante evaluado exclusivamente mediante consulta veterinaria.

Análisis de sangre

En el caso de la PIF, un análisis de sangre puede ayudar a descartar otras enfermedades y proporcionar más pistas para diagnosticar esta afección.

Hay muchas lecturas como las células de la sangre, proteínas, así como los resultados del hígado que pueden ser proporcionar diagnósticos de múltiples capas. Cada lectura acota más la respuesta y hace más segura la identificación de la PIF.

Además, las pruebas realizadas durante un examen físico pueden identificar otras causas subyacentes de los síntomas que no están directamente relacionadas con la PIF en sí, pero que apoyan su diagnóstico de forma indirecta; la identificación de cambios significativos en el equilibrio ácido-base o en los niveles de proteínas puede indicar inflamación causada por infección y aumentar la probabilidad de diagnosticar peritonitis infecciosa felina.

 

Pruebas de anticuerpos

Las pruebas de anticuerpos se utilizan habitualmente como herramienta de diagnóstico para determinar la posible presencia de agentes infecciosos. En términos de Peritonitis Infecciosa Felina (PIF), las pruebas de anticuerpos se pueden utilizar para medir los niveles de anticuerpos del coronavirus felino, sin embargo, se han conocido resultados falsos negativos en gatos con anticuerpos anti-FCoV presentes en su suero o derrame.

Las pruebas de anticuerpos por sí solas no pueden diagnosticar la PIF y es necesario que, junto a los resultados positivos de las pruebas, se presenten signos clínicos adicionales compatibles con la PIF para obtener un diagnóstico preciso. Actualmente no se dispone de ninguna prueba definitiva para diagnosticar la PIF, por lo que es importante descartar otras enfermedades que puedan causar síntomas similares en los gatos -como la tiña o el cáncer- mediante un examen físico minucioso, pruebas adicionales y la evaluación del historial médico por parte de un veterinario antes de avanzar cualquier conclusión o estrategia con respecto al tratamiento.

Conclusión

La detección precoz de la peritonitis infecciosa felina (PIF) es esencial, ya que las opciones de tratamiento disponibles son limitadas y el pronóstico de los gatos con PIF suele ser malo. Al principio, los síntomas pueden ser vagos, como fiebre que sube y baja, pérdida de apetito y de energía, por lo que es crucial que el propietario o el veterinario observen atentamente al animal para detectar cualquier cambio de comportamiento.

Una vez que se manifiestan signos más avanzados, como insuficiencia orgánica, fiebre alta persistente, acumulación de líquido o problemas oculares, el diagnóstico puede requerir un examen físico por parte de un veterinario, junto con análisis de sangre y pruebas de anticuerpos.

La detección precoz permitirá reconocer rápidamente los tratamientos propuestos cuando estén disponibles, por lo que es importante conocer todos los posibles síntomas asociados a la PIF.

 

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